D. Manuel Rodicio

10625150_1464602870468758_6446478602801098871_n

Xa hai un ano que se nos foi…
Parece que foi onte, pero xa hai un ano que D. Manuel Rodicio nos deixou. O vindeiro sábado, 22 de agosto, ás 12 da mañá, no Templo da Veracruz teremos o seu cabodano. Seguímolo tendo presente no noso recordo e na nosa oración. Non deixes de vir.
Tomamos “prestada” a foto que no seu momento puxo a Cofradía da Veracruz e engadimos tamén unha parte do artículo que lle escribiu D. José Carlos Fernández Otero no diario “La Región”, que resume moi ben a súa figura:

“Existen días para olvidar, jornadas para un recuerdo triste. Este es el caso de Carballiño el 24 de agosto, fiesta de San Bartolomé, y día en el que nos dejaron dos personas queridas de esa para mí entrañable villa ourensana: Manolo Rodicio y Elia Hermida.

En primer lugar se nos ha ido el vicario parroquial de Carballiño y párroco de Señorín y Partovia, nuestro bien querido Manuel Rodicio Pérez. Y lo hizo como siempre había sido su estilo, en el silencio de una merecida siesta después del trabajo dominical. Llegó a la villa do Arenteiro el 31 de octubre de 1991 después de ejercer catorce años su ministerio en parroquias de la zona de Castro Caldelas, cerca de su lugar de nacimiento (24-10-1951) en el hermoso paraje de la Ribeira Sacra, Santa Cristina de Ribas do Sil. Había sido ordenado sacerdote el 27 de agosto de 1977.

Llegó a Carballiño siendo párroco Don Francisco, y al año siguiente comenzó una andadura fraternal con el actual párroco José Benito Sieiro, y con él y su hermana, durante 23 años, compartió casa, mesa y mantel. Porque Manolo Rodicio era un hombre tímido, humilde, sencillo, trabajador y discreto, que poco a poco se fue ganando el afecto y cariño de sus compañeros y también de sus feligreses. Un ejemplar sacerdote a quien el párroco y la parroquia de Carballiño van a echar mucho de menos…

Sigue siendo cierto que las personas nunca mueren de todo mientras vivan en el corazón de los vivos, y en este sentido permanecerán para siempre en nuestros corazones y en el recuerdo más sentido y entrañable. Descansen en paz estos dos personajes que han marcado una época en esa localidad especial en muchas cosas, desde la Veracruz, las aguas o el pulpo, hasta el afable carácter de sus vecinos.”

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.